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COLORÍN COLORADO
Hablando de Literatura Infantil y Juvenil
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miércoles, 22 de marzo de 2017
martes, 16 de diciembre de 2014
NUEVO SABÍAS QUE
Visita nuestra Web y descubrirás cosas muy interesantes como que los juguetes han existido desde hace muchísmos años
EMPIEZA EL SALÓN ANUAL DEL LIBRO INFANTIL Y JUVENIL 2014
No te pierdas este próximo fin de semana las actividades y novedades en literatura infantil y juvenil, este año el protagonista es Platero
SALON DEL LIBRO INFANTIL Y JUVENIL
jueves, 4 de diciembre de 2014
EL PEZ ARCOIRIS
Ofrecemos también un recurso para que conozcas más a fondo el cuento.
En lo profundo del océano, en un lugar muy lejano, había una vez un pez muy hermoso al que todos los peces llamaban Arcoiris. Poseía un traje de escamas brillante que tenía todos los colores del arcoiris. Era el pez más hermoso de todo el océano.
Los demás peces le admiraban y le llamaban para que fuera a jugar con ellos pero el Pez Arcoiris nunca quería jugar con los demás. Un día un pequeño pececito azul se acercó y le pidió una de sus brillantes escamas. Ya que el tenía tantas no iba a notar si le faltaba una. El pez arcoiris era muy orgulloso y le dijo muy serío y antipático que de ninguna manera le daría una de sus preciosas escamas.
El pececito azul se fue triste y asustado y les contó a los demás lo que había sucedido. Desde ese día los demás peces no quisieron jugar con el Pez Arcoiris y le dieron de lado.
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| pincha en el pez |
EL HOMBRECITO VESTIDO DE GRIS
El libro de la semana, recomendado por cuatrogatos
Había una vez un hombre que siempre iba vestido de gris.
Tenía un traje gris, tenía un sombrero gris, tenía una corbata gris y un bigotito gris.
El hombrecito vestido de gris hacía cada día las mismas cosas.
Se levantaba al son del despertador.
Al son de la radio, hacía un poco de gimnasia.
Tomaba una ducha, que siempre estaba bastante fría; tomaba el desayuno, que siempre estaba bastante caliente; tomaba el autobús, que siempre estaba bastante lleno; y leía el periódico, que siempre decía las mismas cosas.
Y, todos los días, a la misma hora, se sentaba en su mesa de la oficina.
A la misma hora.
Ni un minuto más, ni un minuto menos.
Todos los días, igual.
El despertador tenía cada mañana el mismo zumbido.
Y esto le anunciaba que el día que amanecía era exactamente igual que el anterior.
Por eso, nuestro hombrecito del traje gris, tenía también la mirada de color gris.
Pero nuestro hombre era gris sólo por fuera.
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